11/8/07

Índice de Percepción de la Corrupción 2006

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Nota: el color rojo es malo, ¡el tercero desde el fondo!

Comentarios

1) ¿No nos da vergüenza?
2) ¿No nos da ganas de hacer algo al respecto?
3) Ver la relación entre corrupción y pobreza (visualmente y en el documento El Índice de Percepción de la Corrupción 2006 confirma la relación entre pobreza y corrupción)

Tomado de
http://www.transparency.org/policy_research/surveys_indices/cpi/2

10/8/07

René Padilla

La iglesia tiene sólo dos alternativas en su confrontación con el mundo: o se adapta al mundo y traiciona al evangelio o responde al evangelio y entra en conflicto con el mundo.

Cita bíblica

Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación: esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación.

2 Corintios 5:18-19

9/8/07

Hesayne: "Si la iglesia no evangeliza la política, peca de omisión"

Cuando se afirma que la Iglesia ha de intervenir en la Política hay que aclarar que se entiende por los dos términos: Iglesia y Política.


La Iglesia es el Pueblo de Dios-Comunidad de creyentes en Jesús, Muerto y Resucitado. Un pueblo instituido con diversos ministerios ordenados para el bien del todo el Cuerpo. Así se distinguen en la Iglesia global: obispos, presbíteros, diáconos- religiosas/os y fundamentalmente el laicado. Iguales en dignidad con diversidad de servicios con un mismo objetivo: instaurar el Reino de Dios, anunciado por Jesús.


El término Política tiene una doble acepción: a) como sustantivo: se refiere a la necesaria organización de la convivencia humana en una determinada sociedad; surge de la misma naturaleza humana; el hombre es un ser en relación; el hombre es un animal político, definía Aristóteles. b) como adjetivo, se aplica a las estructuras que se viene dando la sociedad para el quehacer político: partidos políticos o movimientos políticos. En el marco de esta aclaración se ha comprender que la Iglesia debe “meterse en política”. Así enseñan los Obispos latinoamericanos en Puebla:

“En efecto, la necesidad de la presencia de la Iglesia en lo político proviene de lo más íntimo de la fe cristiana: del señorío de Cristo que se extiende a toda la vida” (516). Porque “La Iglesia, prosigue Puebla, contribuye así a promover los valores que deben inspirar la política, interpretando en cada nación las aspiraciones de sus pueblos, especialmente los anhelos de aquellos que una sociedad tienda a marginar. Lo hace mediante su testimonio, su enseñanza, su multiforme acción pastoral” (522) Y recientemente en Aparecida el magisterio episcopal reafirma la formación política:


“También es tarea de la Iglesia ayudar con la predicación, la catequesis, la denuncia, y el testimonio del amor y de justicia, para que se despierten en la sociedad las fuerzas espirituales necesarias y se desarrollen los valores sociales. Sólo así las estructuras serán realmente más justas, podrán ser eficaces y sostenerse en el tiempo. Sin valores no hay futuro, y no habrá estructuras salvadoras, ya que en ellas siempre subyace la fragilidad humana” (Nº 386)

Y tanto en Puebla como en Aparecida distinguiendo roles de los miembros de la Iglesia como ya lo había aclarado el Concilio Vaticano II (GS 43) y Paulo VI (EN 70) “la política partidista es el campo propio de los laicos” (DP 524) “Los Pastores, por el contrario, puesto que deben preocuparse de la unidad, se despojarán de toda ideología político-partidista que pueda condicionar sus criterios y actitudes. Tendrán así, libertad para evangelizar lo político como Cristo, desde un Evangelio sin partidismos ni ideologizaciones”… (DP 526)


En concreto si la Iglesia, a través de los diversos roles de sus miembros, no evangelizara el mundo de la política cometería un grave pecado de omisión al no cumplir el mandato de Jesús exigiendo a sus discípulas/os ser sal-levadura-luz en la sociedad humana. Con estas comparaciones tan sencillas como significativas, el evangelista Mateo (5,13) expresa el mandato de Jesús relacionado con el compromiso social político de la Iglesia, cuantas veces anuncia el Reino de Dios e insta a que se lo busque como prioridad existencial del que quiera ser su discípulo. (Lc.12,31)


Entonces en la misma Fe Cristiana encontramos la raíz profunda de un irrenunciable compromiso social-político de la Iglesia en sus diversas vertientes de roles de sus miembros -los bautizados-. Dicho de otra manera, es el compromiso que surge de la doble ciudadanía del discípulo/a de Jesús al decir de S. Pablo (Fil.3,20) Ciudadanía terrenal y ciudadanía celestial que no se oponen. Por el contrario, la ciudadanía celestial redobla el compromiso de la ciudadanía terrenal. En el caso nuestro, el ciudadano argentino bautizado, lo ha sido en el proyecto de Jesús para que como discípulo suyo anuncie el Reino y lo vaya construyendo a través de su propia historia. Al bautizado se le brinda la energía pascual para construir el más allá (Vida eterna) desde el más acá, liberando a la historia del pecado-personal-social-político. Por eso, Pío XI y Pío XII han identificado a la Política como posible cumbre del Amor a Dios.



Homilía de monseñor Miguel Esteban Hesayne, obispo emérito de Viedma para el 18º domingo durante el año
(5 de agosto de 2007)


AICA
http://www.aica.org/index2.php?pag=hesayne070805

Thelma King

"El poder no corrompe ... desenmascara"

Cita bíblica

Lo que ustedes deben hacer
es decirse la verdad,
y juzgar en sus tribunales
con la verdad y la justicia.
¡Eso trae la paz!
No maquinen el mal contra su prójimo,
ni sean dados al falso testimonio,
porque yo aborrezco todo eso,
afirma el Señor.

Zacarías 8:16-17

Los 3 robos de la corrupción política

1) El robo del dinero del pueblo
2) El robo del tiempo y la energía de los funcionarios
3) El robo de los proyectos del pueblo

1) Es el más obvio. Funcionarios que roban el dinero del pueblo.
2) No tan obvio. Funcionarios dedican gran parte de su tiempo, no a pensar en la tarea para la cual fueron elegidos o designados, sino a planear formas de robar el dinero.
3) Menos obvio. Funcionarios que, en vez de planificar el país en términos del bien común, con planes a mediano y largo plazo, lo hacen en función de sus propios intereses, con planes a corto plazo, que llegan hasta las próximas elecciones, o buscando la reelección para seguir robando.

Alejandro Field

3/7/07

Cita bíblica

Los terratenientes roban y extorsionan a la gente, explotan al indigente y al pobre, y maltratan injustamente al extranjero. Yo he buscado entre ellos a alguien que se interponga entre mi pueblo y yo, y saque la cara por él para que yo no lo destruya. ¡Y no lo he hallado!

Ezequiel 22:29-30

David Lim

La medida del progreso de una sociedad no es si puede dar más a los que tienen más, sino si puede proveer lo suficiente para quienes tienen menos.

2/7/07

Declaración de Principios de la Coalición Cívica


Ante la degradación de las condiciones de la vida pública y privada en la Argentina, la irresponsable destrucción de la República, la apropiación y vaciamiento del Estado, la continuidad de la corrupción, la ininterrumpida concentración del ingreso y la perpetuación de un país intolerablemente injusto y cada vez más violento, ésta COALICIÓN CÍVICA se propone como un espacio plural de participación y consenso que supere la mera oposición al oficialismo y sea capaz de generar las condiciones político-institucionales para un nuevo país socialmente cohesionado, económicamente avanzado e inteligentemente integrado al mundo.

Ética, República y distribución del ingreso son nuestros principios. Una ética entendida no sólo como lucha contra la corrupción sino como un contrato moral que comprometa a los argentinos contra las corporaciones que controlan la vida nacional, contra las matrices mafiosas que se han apropiado del estado y contra las prácticas clientelistas que erosionan la democracia y la justicia y quitan a los ciudadanos no sólo sus derechos sino su autonomía y dignidad. Una República entendida no solamente como movimiento abstracto de los mecanismos institucionales sino como garantía de poderes estatales responsables ante los ciudadanos y de una democracia sustantiva, basada en la representación y la participación y no en la delegación. Una distribución del ingreso que sea real y no sólo discursiva, que incluya el acceso a la educación y a la cultura y no dependa del asistencialismo clientelista sino que se base en los derechos universales de los ciudadanos y del pleno empleo de sus capacidades en el contexto de la sociedad del conocimiento y la información.


Ética, República y Distribución del ingreso son valores que no pueden ser alcanzados bajo los modelos de país ya fracasados. Para hacerlos realidad, es necesario un nuevo paradigma de desarrollo económico-social. Por eso no estamos por una versión más prolija del presente modelo autoritario y patrimonialista que traiga más de lo mismo, sino por un nuevo paradigma que supere las antinomias (campo o industria, autoritarismo o democracia, distribución o crecimiento, neoliberalismo o neopopulismo corporativo, setentas o noventas, república o justicia social) que durante la segunda mitad del siglo XX han llevado al fracaso a una nación escasamente poblada, educativamente avanzada y en la que abundan los recursos naturales. De los laberintos creados por las antinomias del pasado se sale por arriba, entrando de una buena vez al siglo XXI en el que la riqueza se produce y se distribuye de acuerdo a nuevos procesos y estructuras, tan lejanos de la devastación del territorio y la mentalidad extractiva como de la explotación del trabajo manual en una cadena de producción industrial.


La Argentina tiene excelentes ventajas comparativas en este terreno, el del futuro: el uso de un idioma que es el segundo más hablado del mundo, una apreciable capacidad creativa y de innovación de sus habitantes, numerosos núcleos de desarrollo tecnológico sobrevivientes a las debacles causadas por el sistema político, una tradición de excelencia en biotecnología, principal campo de desarrollo de la revolución científica, y un nivel cultural todavía elevado a pesar del maltrato al que ha sido sometida la educación en el país. Si los argentinos lográramos aplicar nuestra capacidad para generar información, conocimientos, emociones, diversidad cultural y comunicación a todas las ramas de la actividad económica y social -como han hecho hasta ahora sólo unos pocos sectores- el resultado sería una explosión de desarrollo económico y progreso social y no el vulnerable crecimiento sin mejora del perfil social y productivo al que asistimos hoy.


La COALICIÓN CÍVICA se expresa también a favor de la superación de la falsa opción entre las relaciones carnales y el aislamiento internacional.


Creemos profundamente en las enormes posibilidades que para sus habitantes puede abrir una Sudamérica orientada al mundo y al futuro, cohesionada por infraestructuras comunes, integrada no sólo económica sino políticamente, con instituciones parlamentarias y judiciales capaces de solucionar conflictos paralizantes como los enfrentan hoy a miembros de un mismo bloque.


Proponemos una Unión Sudamericana dotada de mecanismos de decisión democráticos de escala continental, que sean capaces de arbitrar los problemas regionales y de proveer al continente una estrategia sostenible de desarrollo que no acabe con sus democracias nacionales sino que confiera nuevo vigor a sus mejores principios. Creemos en una Unión Sudamericana con capacidad de decisión autónoma y a la vez integrada al resto del planeta, deseosa de abandonar el victimismo improductivo y de aprovechar las oportunidades que la mundialización está abriendo para los países en desarrollo. Soñamos con una Unión Sudamericana que no sea un mero nacionalismo ampliado a la escala regional ni un muro que separe a sus países del mundo, sino que se constituya como un puente hacia él. Y creemos también que la Argentina tiene un rol importante en su construcción, en la reforma democrática de la ONU y demás organismos internacionales, y en la progresiva creación de instituciones democráticas en el ámbito global.


En el campo institucional nacional la COALICIÓN CÍVICA se pronuncia por un verdadero federalismo fundado en un régimen de coparticipación equitativo que acabe con el chantaje y la cooptación de gobernadores provinciales, por la restitución al Parlamento y a la Justicia de su dignidad e independencia avasalladas, por una reforma política y del sistema de financiación de los partidos que impida la eterna reproducción del viejo orden político, por una reforma fiscal que acabe con la concentración de la renta y por la devolución de los poderes sustraídos al Parlamento y el fin del hiperpresidencialismo.


La Argentina ya ha tenido suficientes presidentes fuertes y no necesita otros sino una democracia republicana fuerte, regida por un nuevo contrato moral y ciudadano que garantice tanto la calidad institucional como la distribución social y geográfica de sus riquezas. Y cuando decimos contrato moral y ciudadano no hablamos de abstracciones sino que decimos derecho de todos a la alimentación y los medicamentos por encima de cualquier otra consideración; decimos ingreso ciudadano universal para la infancia y la tercera edad; decimos derecho a la protección de una justicia autónoma; decimos igualdad de oportunidades garantizada por el sistema educativo; decimos no discriminación; decimos derecho a una información y una comunicación independientes; decimos estado eficiente en la lucha contra las mafias narcotraficantes; decimos libertad de opinión, de credo y de conciencia; y decimos liberación del miedo y la opresión.


No comprendemos la polémica entre quienes creen que el problema de la seguridad se soluciona acabando con las injusticias sociales y quienes piensan que se arregla con un eficiente sistema policial y judicial, dilema tan fácil de solucionar poniendo una “y” donde los polemistas ponen una “o”. Estamos por una seguridad humana, es decir: por una seguridad que garantice el derecho a la vida pero que incluya además el acceso de todos a la salud, la vivienda digna, la cultura y la educación. Una seguridad humana que comience por el irrestricto respeto a la ley por parte de todos, comenzando por quienes gobiernan. Una seguridad humana en la que una protección eficaz de las fuerzas policiales no signifique gatillo fácil y en la que el derecho a la vida y a la tranquilidad de los unos y las garantías constitucionales de los otros tengan la misma dignidad.


Queremos una COALICIÓN CÍVICA que apunte a recuperar el Gobierno y el Estado para los ciudadanos, pero queremos también una transformación ética, republicana e igualitaria que vaya más allá del Gobierno y del Estado.


Por eso nos comprometemos a respetar en la COALICIÓN CÍVICA los mismos principios que proponemos para el país: proyectos a largo plazo que no sacrifiquen el futuro al presente; toma de decisiones colegiada, transparente y abierta al debate; modelo organizativo pluralista, horizontal y democrático que no excluya a la dirigencia política ni a los partidos pero que tampoco se limite a ellos, sino que promueva la inclusión plena de ciudadanos y organizaciones provenientes de todos los sectores de la sociedad civil.


Somos David contra Goliat y lo sabemos. Y sabemos también que fue David quien triunfó. Venimos de la política, de la cultura, de la religión, de las artes, de las ciencias, y del trabajo duro y del oscuro llano. Somos parte de un diálogo pluralista, intercultural e interreligioso de quienes piensan distinto pero mantienen una misma línea de conducta y un conjunto de principios no negociables ante el poder de quienes dicen pensar lo mismo pero están unidos solo por sus intereses económicos.


Exigimos nuestros derechos y aceptamos nuestras responsabilidades. No nos preocupa el poder corporativo ni sus ataques y amenazas sino el cinismo y el escepticismo de muchas de sus víctimas. Luchamos por un estado de derecho constitucional que sea algo más que letra muerta. Seguiremos dando batalla para que no haya reconciliación sin justicia pero también lucharemos para crear un escenario público en el que la manipulación de la Historia sea repudiada, para instaurar un sistema jurídico que proteja la paz y la verdad y castigue la violencia y la mentira, y para que no haya impunidad para nadie.


No combatimos con las armas del poder sino contra las armas con que el poder hegemónico tiene maniatada a una Argentina de la que dice ser el único capaz de gobernarla cuando en realidad es el único capaz de hacerla fracasar.


Invitamos a todos los habitantes del país preocupados por el actual estado de cosas a sumarse a nuestros esfuerzos. Superar las críticas a un sistema agotado para asumir la tarea de construir una alternativa democrática con ETICA, REPÚBLICA, DISTRIBUCIÓN del INGRESO y un NUEVO PARADIGMA DE DESARROLLO ECONOMICO y SOCIAL es el desafío que lanzamos hoy.


Mesas de la Coalición Cívica
11 de abril de 2007

La Iglesia reclamó evitar la demagogia y el clientelismo

Dijo que la reconciliación aún está pendiente y exigió autonomía para los tres poderes

En su calidad de “miembros” de la “sociedad política”, los obispos pidieron ayer que las próximas elecciones sean transparentes y se alejen de “prácticas demagógicas y presiones indebidas, como el clientelismo y la dádiva”, tras reclamar también que los poderes del Estado sean real y auténticamente autónomos.


En un documento titulado “Compromiso ciudadano y las próximas elecciones”, distribuido ayer al término de la primera reunión anual del Episcopado, que preside el cardenal Jorge Mario Bergoglio, la Iglesia recuerda que “está pendiente la deuda de la reconciliación”, la obligación de los ciudadanos de “controlar la gestión del gobernante” y la posibilidad de incumplir las leyes si se oponen a la ley natural.


El pronunciamiento se difundió cuando falta poco más de un mes para los comicios porteños, en medio de una relación distante entre las autoridades eclesiásticas y el gobierno nacional.


La Iglesia advierte que las elecciones constituyen una ocasión propicia para hacer un “examen serio” sobre la forma en que todos –obispos, autoridades y simples ciudadanos– cumplen con su compromiso social, sus deberes y obligaciones. Sin mencionar directamente al Gobierno, los prelados afirman que ese compromiso debe ser del ciudadano que concurre a votar, pero también del postulante.


En dos carillas y media, los obispos describen sus "preocupaciones" y advirtieron: "Es urgente que todos los argentinos, y especialmente los cristianos, descubramos mejor nuestra vocación por el bien común, y así nos convirtamos de habitantes en ciudadanos, corresponsables de la vida social y política".


Como ya lo hicieron antes de las elecciones en 1982, 1983, 1989 y 1999, los obispos enumeraron "desafíos" que consideran significativos con respecto a los cuales indican el rumbo que, a su parecer, debería seguirse. En ellos se incluyen los principales temas que discutieron en la asamblea plenaria que tuvieron desde el lunes hasta ayer en la casa de retiros El Cenáculo-La Montonera, en Pilar.


Como problemáticas que reclaman un compromiso ciudadano, citaron la vida, la familia, el bien común, la inclusión, el federalismo y las políticas de Estado.

Diálogo y consensos

Con el estilo y el lenguaje característicos de quienes lo redactaron, los monseñores Jorge Casaretto -obispo de San Isidro y presidente de la comisión de Pastoral Social de la CEA- y Carmelo Giaquinta -arzobispo emérito de Resistencia-, se reivindica para las políticas de Estado la validez del diálogo y de los consensos.


Afirmaron que el bien común "sustenta y fortalece los tres poderes del Estado, cuya autonomía, real y auténtica, se hace imprescindible para el ejercicio de la democracia".


También reclamaron la "necesaria y justa autonomía" de las provincias respecto del poder central y diagnosticaron: "Nuestro país sufre todavía fragmentación y enfrentamiento que se manifiestan tanto en la impunidad, como en desencuentros y resentimientos".


A tono con los términos políticos de moda, los prelados también hablaron de inclusión. Lo hicieron al afirmar que "no obstante el crecimiento económico y los esfuerzos realizados", la pobreza y la inequidad siguen siendo problemas fundamentales.


Una vez más, y en evidente alusión a los intentos legislativos de despenalizar el aborto y de reglamentar la eutanasia, repitieron que "la vida es un don y el primero de los derechos humanos" que se debe respetar. "Corresponde" preservarla desde el momento de la concepción y cuidar "su existencia y dignidad hasta su fin natural".


No fue incluida, sin embargo, la inquietud sobre los fundamentos y orientación de la educación que el cardenal Bergoglio y otros obispos han reiterado con énfasis en los últimos tiempos.


Al respecto sólo se afirmó que la familia es la "primera responsable de la educación de los hijos" -en contraposición con los que reclaman para el Estado esta potestad- y, en alusión a los programas de educación sexual, indicaron que "debe promoverse la educación de los jóvenes en el verdadero sentido del amor".


El hermetismo con el que se manejaron los prelados impidió conocer, hasta el momento, los términos en los que la comisión ejecutiva, que preside Bergoglio, informó a la asamblea sobre los frustrados pedidos de audiencia a los titulares de las cámaras legislativas. Según había informado el secretario general de la CEA, monseñor Sergio Fenoy, el Episcopado viene pidiendo sin éxito desde diciembre ser recibidos por el presidente del Senado, Daniel Scioli, y de Diputados, Alberto Balestrini. "El Episcopado en pleno lo está pidiendo. No veo por qué no nos pueden recibir", dijo Fenoy.


En el documento, los obispos señalaron también que "está pendiente la deuda de la reconciliación" e invitan a levantar la mirada de la coyuntura para que la celebración del Bicentenario, que se celebrará entre 2010 y 2016, encuentre a los argentinos en "un ambiente de paz y amistad social".


Desde el Gobierno se esperaba ayer con expectativas el mensaje de los obispos, quienes, por temor a que sus palabras fueran repetidas con un sentido diferente del que ellos les asignan, suspendieron todo contacto formal con la prensa. Eligieron hablar a través de un mensaje escrito y, parafraseando al mismo Jesucristo, parecieron decir: "El que pueda entender, que entienda".

Por Silvina Premat
De la Redacción de LA NACION

http://www.lanacion.com.ar/politica/nota.asp?nota_id=904472

Elsa Támez

El mensaje de las buenas nuevas es acerca de la liberación de los seres humanos de todo y todos quienes los mantienen esclavizados.

Cita bíblica

El canalla recurre a artimañas malignas,
y trama designios infames;
destruye a los pobres con mentiras,
aunque el necesitado reclama justicia.
El noble, por el contrario,
concibe nobles planes,
y en sus nobles acciones se afirma.

Isaías 32:7-8

Carrió propone prohibir la mentira

Debieron cambiar de escenario. La presentación de la Coalición Cívica que encabeza la candidata a presidente Elisa Carrió fue en el aula magna de la Facultad de Derecho de la UNT, no en la Manuel Belgrano, cuya capacidad fue superada por quienes fueron a oírla. Entró a las 18.50, entre aplausos y muestras de afecto. A las 19, se dirigía a un público absorto, sentada en el escritorio, como cuando daba clases en Chaco, según rememoró. No tenía micrófono. “No se preocupen: voy a hablar fuerte”, dijo. No mintió.

“Una de las bases del contrato moral que proponemos consiste en no robar. En presidir la Nación y no robar. En verdad, no soportamos otros cuatro años de saqueo. De la misma manera, hay que prohibir la mentira. En Gran Bretaña, una falta recibe determinada pena. Pero si quien la comete mintió que no es el autor, la pena se triplica. En este país, mentir tiene premio: no pasa nada. Finalmente, habría que desterrar el oportunismo, que es una de las peores inmoralidades. El peor de ellos es usar a los pobres. Hay que renunciar a eso, que pasa no sólo en la clase política, sino también en la sociedad”, sentencia. Y arranca más aplausos.


La ex diputada advierte que Tierra del Fuego es la muestra de que se puede ganar con la fuerza de la dignidad. “Esa es la senda que marcó Misiones: el triunfo de la conciencia colectiva”, afirmó.
Carrió advirtió que Tucumán es uno de los pocos distritos donde el ARI no pudo constituirse como partido y agradeció al titular de la Democracia Cristiana, José Páez, que permitiera que, por medio de esa estructura, la dirigente Sandra Manzone pueda ser candidata a concejal de la capital.


“Los problemas que debemos enfrentar son claros. Debemos conjurar la densidad de la pobreza, que es incluso superior a la de 2001. También tenemos que parar la inflación creciente. Y hay que dar una respuesta a las carencias de infraestructura: la provisión de energía está en crisis, no hay aviones, no hay trenes y estamos a punto de quedarnos sin rutas. Casi como hace 100 años”, ironizó.


Carrió eludió referirse a la gestión de José Alperovich (“deben juzgarla los tucumanos”). Y tuvo una tesitura similar respecto del Gobierno nacional. Pero pudo más su genio, y finalmente hizo una metafórica mención. “Hay que dejar de pensar obsesivamente en derrotar a Néstor Kirchner. Cuando el pueblo sale, sale. El problema no es el faraón. Comparo la situación argentina, salvando las distancias, con el éxodo del pueblo judío. Ya salimos de Egipto. Ya cruzamos el Mar Rojo. Ahora debemos ir por la Ley. Bueno... en el camino nos encontramos con el becerro, que es (Mauricio) Macri. Pero lo importante es que no debemos volver atrás”, concluyó, entre risas.

19/3/07

Cita bíblica

Éstos confían en sus carros de guerra,

aquéllos confían en sus corceles,

pero nosotros confiamos en el nombre

del Señor nuestro Dios.

Ellos son vencidos y caen,

pero nosotros nos erguimos y de pie permanecemos.


Salmos 20:7-8

Thomas Merton

"La paz exige el trabajo más heroico y el sacrificio más difícil. Requiere un heroísmo mayor que la guerra. Requiere una mayor fidelidad a la verdad y una pureza de conciencia mucho más perfecta".

15/3/07

La iglesia de Cristo frente al desafío de la realidad socioeconómica actual

C. René Padilla

La tarea de repensar la misión de la Iglesia es una tarea que cada generación de cristianos tiene que encarar, ya que la misión es una en esencia y múltiple en forma. Para llevar a cabo esa tarea se requieren dos horizontes: el de la revelación de Dios en Jesucristo y el de la situación histórica concreta. La presente ponencia es una invitación a reflexionar sobre la misión de la Iglesia en América Latina en la situación socioeconómica actual, en busca de modelos de misión más bíblicos y contextuales que los que hoy priman en las iglesias evangélicas en general.

I. Diagnóstico de América Latina

Abundan los datos relativos a este tema en publicaciones del Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Comisión Económica para América y el Caribe (CEPAL). El cuadro que surge de los estudios realizados por estas instituciones es sumamente preocupante, con información como la siguiente:

—De los 500 millones de habitantes de América Latina, aproximadamente la mitad no puede satisfacer sus necesidades básicas: viven con menos de dos dólares por día. Más de 100 millones viven en la indigencia, incapaces de dar de comer a sus hijos. El porcentaje de pobres y de indigentes aumentó drásticamente en los últimos 20 años. En algunos basurales de la región, la policía ha tenido que colocar una guardia permanente para evitar que la búsqueda de residuos comestibles degenere en riñas y asesinatos.

—En la Argentina la tasa de pobreza se duplicó entre 1999 y 2003, al pasar del 19.7% al 41.5%, mientras la indigencia casi se multiplicó por cuatro, ascendiendo del 4,8% al 18,6% sobre todo a partir de la crisis de fines de 2001. De acuerdo con el documento del Banco Mundial “Desigualdad en América Latina y el Caribe: ¿ruptura con la historia?”, en los últimos seis años 23 millones de latinoamericanos de clase media se convirtieron en pobres “y la Argentina, que aparecía como el país más equitativo de América Latina en términos de renta, resulta ser ahora comparable con algunas zonas más pobres del África”. Según el último informe de la UNICEF sobre la Argentina, “más de la mitad de la población es pobre. El 22% de la población urbana es indigente, es decir que seis millones de personas no cuentan con ingresos suficientes para cubrir una canasta básica de alimentos. Siete de cada diez niños y adolescentes son pobres. La mitad de los seis millones de niños y adolescentes pobres es indigente.”

---Uno de cada tres niños en América Latina tiene hambre. Como consecuencia de esa situación, cada año unos 190.000 niños latinoamericanos fallecen por males ligados a la pobreza que podrían ser prevenidos. La miseria no sólo produce serias secuelas en cuanto al desarrollo físico e intelectual, sino que también provoca una masiva deserción escolar e impulsa el trabajo infantil. Según la organización no gubernamental Casa Alianza, actualmente unos 40 millones de niños viven o trabajan en las calles de América Latina. Guillermo Dema, representante de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ha señalado que la cifra de menores que trabaja ''coincide con el número de adultos desempleados, lo que es una paradoja: por una parte, los adultos buscan empleo y no tienen, por la otra, hay niños y niñas que deberían estar en la escuela y están trabajando''.

—Según las estadísticas, América Latina es el continente con la mayor desigualdad en la distribución de la riqueza: los ricos son cada vez más ricos y los pobres son cada vez más pobres. Según la CEPAL, en los últimos seis años 23 millones de latinoamericanos dejaron de ser de clase media para pasar a ser pobres. Este fenómeno es muy notable especialmente en el Cono Sur, que hasta que comienzos de la década de los 90 contaba con una clase media fuerte. Según Enrique Ganuza, economista jefe del Programa de la ONU para el Desarrollo para América Latina y Caribe (PNUD), entre el grupo más rico y el que le sigue, hay una diferencia muy grande, ya que el 10% del segmento más rico recibe un ingreso medio 20 veces superior al que recibe el 40% más pobre.

---En 2003, el desempleo promedio llegó a su peor nivel histórico, con un 10,7%. En varios países de la región superó el 20% de la población y ha dado lugar a lo que se ha denominado la evaporación de la clase media latinoamericana, lo que resulta en una sociedad cada vez más desigual. En la Argentina la tasa de desocupación se cuadriplicó durante la última década y en mayo de 2002 llegó al 21,5%- Como consecuencia, en el período comprendido entre octubre de 2001 y junio de 2002, un promedio de 15.000 personas, una de cada tres menor de 18 años, cayeron diariamente bajo la línea de pobreza.

—Según la CEPAL, el aumento del gasto social por habitante en América Latina entre 1990 y 2001 fue del 58%, pero los resultados son decepcionantes o apenas visibles. La lucha contra la pobreza y el desempleo figura en la mayoría de los programas de los gobiernos latinoamericanos, pero muy pocos lograron resultados efectivos y duraderos.

---Por otra parte, recordemos que el incremento de la pobreza viene de la mano con el incremento de la violencia y la delincuencia. Hasta hace pocos años se podía afirmar que, aunque América Latina era la zona más violenta del mundo, con una tasa regional de homicidios que llegaba a 20 por 100.000 en 1995, los países del Cono Sur y Costa Rica eran la excepción. La situación ha cambiado radicalmente, a tal punto que hoy se puede afirmar que la falta de seguridad, ilustrada por los secuestros, es uno de los problemas más álgidos en la Argentina. Si bien los secuestros no han llegado aquí al grado gravedad que tiene en Brasil o México, si el problema sigue creciendo al mismo ritmo que en estos últimos años, no habría que sorprenderse que a corto plazo Argentina se parezca o aun supere a esos países en lo que atañe a ese delito.
Al analizar las causas de la situación de pobreza y miseria que hemos descrito, debemos evitar a toda costa las simplificaciones. No se puede negar, sin embargo, que entre todas las causas que se podrían mencionar se destaca la injusticia entendida como la opresión que los ricos –los dueños del poder económico y político-- ejercen sobre los pobres. A esto apuntan las palabras de Enrique Iglesias, el titular del BID, en un discurso pronunciado en el Teatro San Martín de Buenos Aires, en un coloquio sobre “La sociedad civil y la lucha contra la pobreza" organizado por la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA). Según él, el hambre que azota a los pueblos de América Latina es un fenómeno ofensivo porque no se debe a la falta de recursos naturales sino a una aberrante inequidad en la distribución de la riqueza. En sus propias palabras,

La pobreza en América latina es una pobreza que ofende, por cuanto es difícil de explicar cómo es posible que en una región enormemente rica en recursos para desarrollarse, sobre una población de 500 millones de personas, hay 220 millones de habitantes que viven con menos de dos dólares por día, y 80 millones con menos de un dólar por día, es decir, en la indigencia.

Este diagnóstico del distinguido economista coincide con el que, con notable frecuencia y sorprendente exactitud, los profetas del Antiguo Testamento hacen en sus diatribas contra los poderosos. No es de sorprenderse, por lo tanto, que muchas de sus palabras, pronunciadas hace miles de años, tengan tanta pertinencia a la situación actual que dan la impresión de estar dirigidas a los poderosos de hoy en América Latina. Para comprobarlo, basta escuchar, por ejemplo, a Miqueas:

Escuchen, gobernantes de Jacob, autoridades del pueblo de Israel. ¿Acaso no les corresponde a ustedes conocer el derecho? Ustedes odian el bien y aman el mal; a mi pueblo le arrancan la piel del cuerpo y la carne de los huesos; ustedes devoran a mi pueblo, le arrancan la piel, le rompen los huesos; lo descuartizan como carne para la olla, como carne para el horno (3:1-3).

¿No es este un lenguaje apropiado para calificar las acciones de la gran mayoría de gobernantes en nuestros países, donde millones de personas no pueden cubrir sus necesidades básicas a pesar de la vivir en tierras pródigas en recursos naturales?


II. OBSTÁCULOS EN EL TESTIMONIO INTEGRAL

Desde la perspectiva de la enseñanza del Nuevo Testamento, hay una sola manera de ser fieles al Evangelio en medio de la sociedad que no rodea, y es estar en el mundo sin ser del mundo. Para que esto sea posible, sin embargo, tenemos que superar varios obstáculos—obstáculos que podríamos agrupar en dos categorías: los que nos impiden estar en el mundo y los que nos impiden cumplir el requisito de no ser del mundo.


¿Qué nos impide estar en el mundo?

Entre las muchas razones que se podrían mencionar, destaco las siguientes:

---Un concepto errado de lo espiritual y la espiritualidad
Se concibe “lo espiritual” como algo separado de “lo secular” en vez de concebirlo como algo que se expresa a través de la totalidad de la realidad. Se piensa en la espiritualidad en términos de “separación del mundo” en vez de pensar en ella en términos del servicio al Dios de amor y justicia, en el poder del Espíritu, en medio de los conflictos que plantea la vida en el mundo.

---Un concepto errado del Reino de Dios
Se entiende el Reino de Dios como un reino que Dios establecerá en el futuro en vez de concebirlo como el poder de Dios que se manifestó como un reino de paz y justicia en la persona y obra de Jesucristo, que sigue actuando en la historia humana por la acción del Espíritu Santo, y que llegará su culminación cuando Cristo vuelva. Desde esta perspectiva, no se ve a la iglesia como una avanzada, un agente, una “comunidad del Rey” convocada a dar testimonio, en palabra y en acción, del amor y la justicia de Dios en medio de los reino de este mundo, sino como un grupo religioso afectado por una suerte de “parálisis escatológica”. En la teología luterana de “los dos reinos” se concibe al Estado en términos de contención del pecado humano. Queda muy poco espacio para la participación de los cristianos en la vida política en función de una sociedad más justa. Se reserva la justicia de Dios para el acto mediante el cual Dios justifica al pecador, pero no se ve su importancia fundamental en el ámbito de las relaciones humanas.

---Un concepto errado de la obra de Jesucristo
Se reduce la obra de Jesucristo para hacer posible la reconciliación del ser humano con Dios en vez de entenderla como el medio provisto por Dios para la transformación de toda la persona para que deje de vivir para sí y viva para colaborar con Dios en su propósito de formar una nueva humanidad que refleje su amor y su justicia.

---Un concepto errado de la naturaleza de la salvación en Cristo Jesús
Se concibe la salvación en Cristo como la experiencia subjetiva de la “salvación del alma” en vez de concebirla como la salvación de la persona como un ser psíquico, espiritual y corporal, llamado a vivir en armonía con Dios, con el prójimo y con la creación.

---Un concepto errado de la iglesia
Se ve a la iglesia como la comunidad de los santos llamados a separarse literalmente del mundo en vez de verla como una comunidad llamada ser “sal de la tierra” y “luz del mundo”.

---Un concepto errado de la misión de la iglesia
Se entiende la misión cristiana exclusivamente en términos de la comunicación verbal del evangelio para “salvar almas” y “plantar iglesias” en vez de entenderla en términos de la comunicación del evangelio por medio de todo lo que la iglesia es, hace y dice, incluyendo su acción en pro de la justicia, con miras a cumplir el propósito de Dios de redimir la totalidad de su creación..

¿Qué nos impide estar en el mundo sin ser del mundo?

Destaco tres obstáculos que nos impiden demostrar que no nos conformamos al mundo como sistema organizado del mal:

---Los poderes de las tinieblas
Desde la perspectiva del Nuevo Testamento, el mal es una realidad que nos trasciende y se opone al cumplimiento del propósito de Dios en la vida humana. Según el apóstol Pablo, “nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerza espirituales malignas en las regiones celestiales” (Ef 6:12). Frente a esta realidad, la exhortación es a fortalecerse con “el gran poder del Señor” y a ponerse “toda la armadura de Dios”, que incluye el cinturón de la verdad, la coraza de justicia, el calzado de la disposición a proclamar el evangelio de la paz, el escudo de la fe, el casco de la salvación y la espada del Espíritu (vv. 10, 13-17).

---El condicionamiento del “mundo” en un sentido negativo
En el momento actual “este mundo” es la sociedad de consumo, que absolutiza valores que se oponen a la voluntad de Dios, tales como el individualismo, el materialismo, el hedonismo. Son valores con los cuales la sociedad de consumo nos bombardea continuamente por medio de los medios de comunicación masiva. Donde priman esos valores, no hay lugar para los valores del Reino de Dios, tales como el amor y la justicia, la paz y la equidad. La iglesia debiera ser una suerte de termostato espiritual de la sociedad civil, no meramente un termómetro que registra la temperatura de la misma.

---Nuestras propias inclinaciones pecaminosas
Desde la perspectiva bíblica, nacemos con la inclinación a la búsqueda de aquello que nos produce satisfacción personal aunque eso requiera recurrir a medios que se oponen a la voluntad de Dios, dañan a nuestro prójimo, alteran la creación de Dios y al fin resultan nocivos para nosotros mismos. Esa inclinación nos impide comprometernos con la lucha por la justicia.


III. PISTAS TEOLÓGICAS PARA LA ACCIÓN CRISTIANA
EN LA SOCIEDAD

Por mucho tiempo los cristianos evangélicos vivieron con la ilusión de que era posible ser neutrales políticamente. Sólo se interesaban en la política cuando había elecciones, más si el voto era obligatorio, o si el gobierno tomaba medidas que coartaban la libertad religiosa y obstaculizaba así la evangelización. Hoy en círculos evangélicos se reconoce ampliamente que la definición política es inevitable. En varios países latinoamericanos los evangélicos han pasado de la ilusión de neutralidad a la formación de “partidos políticos evangélicos” que se esfuerzan por conquistar el poder. No podemos detenernos a considerar si hay o no lugar para este tipo de participación política. Aquí nos limitamos a ofrecer algunas pautas teológicas para la acción cristiana que deriva su inspiración del anhelo de fidelidad al Señor Jesucristo en la sociedad civil.
A riesgo de cometer una perogrullada, cabe aclarar, para empezar, que consciente o inconscientemente, la iglesia en general y los cristianos como individuos en particular forman parte de la sociedad civil. Si bien son “ciudadanos del cielo”, según la descripción paulina (Fil 3:20), también son ciudadanos de alguna de las muchas naciones de la tierra. Como tales, por lo menos en las sociedades democráticas (¡si las hay!), tienen, o deberían tener, los mismos derechos y responsabilidades que todos los demás ciudadanos. La pregunta que aquí nos planteamos, por lo tanto, va más allá del mero reconocimiento de la presencia de los cristianos en la sociedad civil: tiene la intención de explorar cómo esa presencia puede servir en el cumplimiento del propósito de Dios: cómo puede ser presencia de Cristo en la sociedad civil, que es, como hemos visto, una sociedad atravesada por la opresión y la injusticia, la corrupción y la inequidad. En respuesta a esa pregunta sugiero las siguientes pautas:

---La verdadera espiritualidad consiste en la entrega de nuestro cuerpo –con todo lo que somos y todo lo que tenemos-- como “sacrificio vivo, santo y agradable a Dios”, que es el culto que él desea de nosotros (cf. Ro 12:1). Según el profeta Isaías, el ayuno ---hoy diríamos el rito religioso— que Dios requiere es “romper las cadenas de injusticia, y desatar las correas del yugo, poner en libertad a los oprimidos, y romper toda atadura. . . . compartir tu pan con el hambriento y dar refugio a los pobres sin techo, vestir al desnudo . . . no dejar de lado a tus semejantes” (Is 58:6-7). Dios no se complace de la religión separada de la acción ética a favor de las víctimas de la injusticia. Él es el Dios que ama la justicia y ha establecido la equidad (Sal 99:49), y su llamado es a “practicar la justicia, amar la misericordia” y humillarse delante de él (Mi 6:8).

---El Reino de Dios, que se ha hecho presente en la vida y ministerio de Jesucristo, es un reino de paz y justicia. La Iglesia, como comunidad del Rey, ha sido convocada a encarnar esos valores en su propia vida y ministerio, a demostrar su realidad en medio de la sociedad civil y constituirse así en “sal de la tierra” y “luz del mundo”. El Reino de Dios es una realidad presente que se manifiesta mediante los ciudadanos del Reino en la medida en que éstos son un testimonio vivo de la verdad de las bienaventuranzas: son pobres en espíritu, lloran, son humildes, tienen hambre y sed de justicia, son compasivos, trabajan por la paz, son perseguidos por causa de la justicia (Mt 5:3-10).

---“Cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros”, con lo cual puso en evidencia el infinito amor de Dios por nosotros; pero también murió “para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió por ellos y fue resucitado” (2Co 5:15). La muerte de Cristo, consecuentemente, no sólo hace posible el perdón de nuestros pecados, sino que nos compromete a continuar la misión de aquel que al iniciar su ministerio dijo en la sinagoga de Nazaret: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos, y dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a pregonar el año del favor del Señor” (Lc 4:18-19).

---La salvación en Cristo no se reduce a la “salvación del alma”. Es salvación de personas que en el aquí y ahora experimentan la shalom de Dios, es decir, la vida en abundancia que Jesucristo ofrece y que incluye la armonía con Dios, con el prójimo y con la creación Es salvación que apunta al propósito de Dios “de antemano estableció en Cristo, para llevarlo a cabo cuando se cumpliese el tiempo: reunir en él todas las cosas, tanto las del cielo como las de la tierra” (Ef 1:9-10).

---La iglesia es la comunidad de aquellos que, por voluntad de Dios, han nacido mediante “la palabra de verdad” para que fuesen “los primeros y mejores frutos de su creación” (Js 1:18). Mientras espera la consumación del Reino de Dios, su tarea es erigir señales del Reino, signos de esperanza de “un cielo nuevo y una tierra nueva, en los que habita la justicia” (2P 3:13).

La conclusión lógica de todo esto es que la iglesia no existe en función de sí misma: existe para ser un testimonio vivo de la presencia del Reino de Dios y su justicia en medio de la sociedad civil; para testificar en palabra y en acción que Dios es amor y Dios ama la justicia. “Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica” (Ef 2:10). Sin ser del mundo, la iglesia está en el mundo para hacer de la presencia de Jesucristo una realidad, por el poder del Espíritu y para la gloria de Dios.

Cita bíblica

No se salva el rey por sus muchos soldados,
ni por su mucha fuerza se libra el valiente.
Vana esperanza de victoria es el caballo;
a pesar de su mucha fuerza no puede salvar.
Pero el Señor cuida de los que le temen,
de los que esperan en su gran amor;

Salmos 33:16-18

Desmond Tutu

"Para muchos de nosotros, no es nuestra política lo que nos impulsa a decir y hacer lo que hacemos y decimos en oposición al apartheid y en trabajar por una nueva Sudáfrica. Es, precisamente, nuestra relación con Dios, es nuestra adoración, nuestra meditación, nuestra asistencia a la Eucaristía, son estas cosas espirituales que nos compelen a hablar por Dios, "Así dice el Señor...", a ser la voz de los sin voz. Para muchos, lo espiritual es completamente central para todo lo que somos, hacemos y decimos".

Se constituyó en Tucumán el movimiento "Laicos en política"

Yerba Buena (Tucumán), 6 Mar. 07 (AICA)
Unos 40 laicos católicos que actúan en distintos partidos políticos de la provincia de Tucumán, se reunieron en la ciudad de Yerba Buena, vecina a la capital tucumana, con el propósito de intervenir como cristianos en la vida política del país. En la reunión, en la que estaban representadas la totalidad de las fuerzas políticas y movimientos eclesiales de la provincia, y en la que estuvo presente el vicario general de la arquidiócesis, Mons. José Melitón Chávez, quedó constituido el movimiento “Laicos en política”. El Grupo Promotor está integrado por Bernardo Beltrán, Pablo Berarducci, Dora Bianco, Roque Carrero, Eduardo De Zavalía, Juan Carlos Hourcade, Francisco López Cruz, Héctor Domingo Padilla, Betty Paz Robles, Teresa de Ramayo y Graciela Tamer. Informes, Pablo Berarducci: pberarducci@yahoo.com.ar